lunes, 14 de noviembre de 2011

Costa de Cádiz

La antigua Ruta del Toro, la nacional 351 Jerez-Los Barrios, con la construcción de la autovía, ha quedado relegada a una mera vía de servicio que con cada invierno se va convirtiendo más en sólo apta para motos trail o para los 4x4 de los ganaderos y cazadores de la zona.






Me separaban 50 kilómetros del punto de reunión y pretendí hacerlos por ella. Iba un poco justo de tiempo y lamentaba el no poder detenerme a tirar unas cuantas fotos porque mi kawa entre la niebla y la niebla misma acolchando en blanco el fondo de los valles y ocultando los humedales, hubieran dado de seguro alguna imagen espectacular. Parecía más un amanecer invernal de la meseta que de la soleada Andalucía.

Pero el que primero se me empañara la pantalla del casco y luego las gafas me hizo llegar a conducir casi a ciegas en algunos tramos. Mal asunto en una carretera olvidada, ya que no desconocida, con unos tramos húmedos y otros embarrados, con continuos cambios de rasante e irregularidades del asfalto que no podía ver hasta que eran inevitables. No problema, de todas formas, si no hubiera ido corto de tiempo. En peores situaciones me he visto pero siempre viajando solo y sin compromisos que cumplir. Cuando me vi obligado a prácticamente detenerme en medio de una rotonda porque no veía por dónde la carretera seguía me di cuenta de que no tenía sentido continuar por allí e hice los veinticinco kilómetros siguientes por la autovía a velocidades bastante poco legales.

Tenía una buena razón para correr. Comprobar si el embrague volvía a tener un comportamiento extraño como este mes de atrás, que patinaba al pasar de 6000 rpm. Nada. Embrague OK y pude hacer the ton  unas cuantas veces.

Al final llegué el primero y tuve que esperar casi cuarenta minutos a que llegara el resto de los 4 fantásticos.




No estaba el día, aunque a esas horas ya había salido el Sol, para tentar a la suerte por carreteras de la sierra así que por unanimidad y sin mucho remordimiento los cuatro machotes decidimos buscar el calor de la costa. Lo vinimos a encontrar en Vejer de la Frontera tras pasar por Benalup de Sidonia, antes conocido como Casas Viejas. Unos kilómetros muy placenteros por carreteras de buen piso y casi sin tráfico. El motor sonaba redondo y las curvas se sucedían sin tensión entre campos de encinas y piaras de cerdos de color gris oscuro. ¿A qué sabrán esos cerdos tan negros?

Llegados a Vejer se me ocurrió que sería una buena idea visitar un grupo de molinos de viento que allí hay parecidos a los manchegos pero, como es habitual, me perdí y extravié conmigo a los insensatos que me seguían. Cierto es que me ayudaron bastante a ello las explicaciones contradictorias de las dos personas del pueblo a las que pregunté.




Aquí se tramó el complot que me depuso como guía y colocó a uno más competente en mi lugar.



Alcanzamos la costa en Caños de Meca y tomamos el primer algo literalmente asomados al océano.









De los Caños a Barbate se atraviesa un pinar de varios kilómetros y después de Barbate la carretera llanea pegada a la playa hasta llegar a Zahara de los Atunes. Aquí se abandona la costa y se vuelve a la general hasta coger el desvío que va a Bolonia. Aquí tomamos la penúltima en un bar con estas vistas.






(Tengo que dar las gracias a lordironbar, del foro 09, porque he utilizado algunas de sus fotos para esta entrada)

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